El experimento ha sido probado con ratones de laboratorio

“Nuestro objetivo no es sólo lograr que vivamos más años, sino que vivamos más años sanos”

En una sociedad que cada vez vive más años, uno de los mayores retos para el ser humano siempre ha sido la búsqueda de la eterna juventud. Por ello siempre han intentado paliar con remedios, como con cremas, disimular los efectos del envejecimiento. A día de hoy, las leyendas de la inmortalidad siguen siendo una utopía.

Ahora, mediante la reprogramación celular, científicos han conseguido revertir el envejecimiento y prolongar la vida en un animal vivo, concretamente en ratones. El trabajo ha sido realizado por el equipo de Juan Carlos Izpisúa, investigador del Laboratorio de Expresión Génica del Instituto Salk. “El envejecimiento es un gran problema social y el principal factor de riesgo para todas las enfermedades que sufrimos. Nuestro objetivo no es sólo lograr que vivamos más años, sino que vivamos más años sanos” señala Izpisúa.

Detener el envejecimiento consiste en introducir una combinación de cuatro genes (OSKM) que permite que una célula adulta se convierta en una célula madre pluripotente, que tiene la capacidad de dividirse indefinidamente y convertirse en cualquier tipo de célula de nuestro organismo. En el desarrollo embrionario es fundamental una rápida división celular, pero en organismos adultos ese crecimiento es una de las características del desarrollo de tumores. Además, tener un gran número de células que vuelvan a un estado embrionario en un organismo adulto podría producir un fallo orgánico que condujera a la muerte.

Los investigadores primero aplicaron la reprogramación parcial en células de la piel de ratones con progeria. Esas células rejuvenecieron, pero no tanto como para alcanzar la pluripotencia y perder su identidad como células de la piel. El siguiente paso fue usar el mismo método en ratones vivos con progeria, con grandes resultados: los roedores reprogramados parecían más jóvenes que los no tratados. Su función cardiovascular y la de otros órganos mejoró, y además vivieron un 30% más de tiempo que los no tratados y sin desarrollar cáncer.

“No hemos corregido la mutación que causa el envejecimiento prematuro en estos ratones. Alteramos el envejecimiento cambiando el epigenoma, lo que sugiere que el envejecimiento es un proceso plástico, que se puede manipular”, comenta Izpisúa Belmonte. “Aunque conocemos muchos de estos cambios, en estos momentos desconocemos cuáles son causa o consecuencia del envejecimiento” recalca.

Finalmente, los investigadores se centraron en ratones normales envejecidos. En este caso, la reprogramación celular permitió una mejora sistémica en la capacidad de regeneración del páncreas y del tejido muscular, lo que permite una cicatrización más rápida de las lesiones y una clara mejoría en la calidad de vida. “La vida de un ratón normal es de entre 2,5-3 años. Por este motivo, el experimento esta todavía en marcha” afirma el investigador.

Para la aplicación en humanos falta todavía mucho tiempo, según comenta el investigador español. “Mi opinión es que nuestro trabajo indica y demuestra que esto será posible algún día. No sé si eternamente, pero sí durante algunos años”, remata Izpisúa.

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