En total, unas 25 personas participaron en la investigación llevada a cabo por la Universitat Autònoma de Barcelona y del Hospital del Mar de Investigaciones Médicas.

Según el informe, la gestación reduce el volumen de materia gris sin que esto provoque un déficit cognitivo.

El cerebro de las mujeres cambia durante el embarazo. Un estudio muestra por primera vez las alteraciones duraderas que provoca la maternidad en la estructura del cerebro, cambios dirigidos a mejorar la capacidad de la madre para proteger y relacionarse con el bebé. “Estos cambios están asociados al vínculo maternal, mejoran la empatía madre-hijo”, explica Susana Carmona, coautora del estudio, investigadora del Hospital Gregorio Marañón, de la Universidad Carlos III (Madrid).

Los cambios físicos son evidentes, pero para saber qué sucede en el cerebro de las embarazadas los investigadores compararon imágenes de resonancia magnética de 25 gestantes antes y después del parto. Los resultados muestran una reducción en determinadas zonas de la corteza cerebral de las mujeres que viven su primer embarazo, áreas que los neurocientíficos relacionan con las relaciones sociales. Parte de esas regiones se activan cuando la mujer observa la imagen de su bebé, según el estudio que publica Nature Neuroscience. “Normalmente en el instinto de supervivencia el individuo se antepone a la especie, pero cuando tienes un hijo el bebé es lo primero, antes que tu propia persona. Para la evolución humana es muy importante no sólo huir del peligro, sino asegurarte de que tu hijo va a ser capaz de transmitir tus genes “, argumenta la investigadora.

El estudio ha tenido en cuenta tanto a mujeres que habían seguido tratamientos de fertilidad como a gestantes que se habían quedado embarazadas de forma natural y los cambios observados eran prácticamente idénticos en ambos grupos. Además, se produce una reducción en materia gris, pero no está asociada a una pérdida de funciones ni de memoria. En realidad, es más una selección de las mejores conexiones neuronales, como sucede en la adolescencia. Esta reestructuración cerebral con fines adaptativos, que sirven para incrementar la sensibilidad de la madre, se mantiene a largo plazo, al menos hasta dos años después del parto.

Es pronto para afirmar si se mantiene o vuelve de alguna forma al estado anterior al embarazo. Carmona señala que están buscando financiación para continuar con el estudio. “Es un trabajo a largo plazo, hemos estado cinco años con la investigación y necesitamos seguir estudiando a las participantes para ver si se mantienen esos cambios o no, es la primera vez que se investiga algo así”.

Otra cuestión interesante es saber qué pasa en los cerebros de las mujeres que sufren alguna patología posparto, como la depresión posparto. “Es un tema delicado, no sabemos si tiene relación o no y tampoco quiere decir que no se quiera al bebé. Necesitamos estudiar nuevas muestras para responder a esa pregunta”, recalca Carmona.

Anuncios